por    Liliana  Varela

 

*Dostoievski

 

 

A pesar de que su procedencia y sus poderosas tradiciones la diferencian de las del resto del continente, la literatura rusa pertenece a la corriente principal de las letras europeas. Está escrita en ruso y comprende la literatura escrita por los pueblos eslavos del Este.

A lo largo de toda la edad media, durante el Renacimiento y los años inmediatamente posteriores, los rusos desarrollaron sus propias tradiciones literarias.

 

La poesía rusa

 

Las manifestaciones del género lírico no aportaron métrica en verso hasta entrado el siglo XVII.

Con la invasión tártara aparecen relatos militares que están escritos en una prosa rítmica que puede revelarnos un principio de lirismo latente. Ritmo que, a través de la canción popular, irá desarrollándose hasta alcanzar, en el siglo XIX, la época dorada de la poesía rusa.

A lo largo de toda la Edad Media, durante el Renacimiento y los años inmediatamente posteriores, los rusos desarrollaron sus propias tradiciones literarias, de forma independiente de la Europa occidental.

La literatura escrita no nace, en Rusia, hasta la conversión del país al cristianismo, en 989. En esta época ya existe, desde hace largo tiempo, una abundante literatura popular transmitida por tradición oral bajo dos formas: las bylinas y las piecni.

Estos relatos y canciones sin duda eran compuestos por poetas ambulantes, los skomoroji, llegados de Bizancio o de cualquiera de los países eslavos situados al sur de Rusia.

La primera poesía rusa escrita se produjo en la ciudad de Kiev. El arte poético del periodo de Kiev es obra de dos clases preponderantes de la sociedad de la época: el clero urbano y la aristocracia militar. Por consiguiente, los temas principales girarán en torno a vidas de santos o relatos de batallas y tendrán dos objetivos: convertir al cristianismo y defender el territorio. Esta poesía no está escrita en verso, sino en prosa rítmica.

La poesía escrita en verso no aparece en Rusia hasta el siglo XVII, bajo el reinado de los Romanov, con Simeón de Polotsk (1629-1680). Por tanto, a partir de este momento coexisten dos clases de poesía, la que se sirve del ritmo métrico de la canción popular y la que utiliza el verso bajo la influencia de Polonia (en 1569, la Rusia occidental quedó sometida a Polonia y la influencia de Occidente se hizo sentir cada vez más durante el siglo XVII, hasta el advenimiento de Pedro el Grande).

Las obras más importantes son: Relato de Dolor-Mala Suerte (anónimo); Historia de un joven y una joven (anónimo); El jardín multicolor de Simeón de Polotsk, y el Epitafio de Silvestre Medvedev (1641-1681).

A principios del siglo XVIII, los alemanes aportaron un género y un estilo nuevos a la poesía rusa. De este modo, Wilhelm Mons (1688-1724), secretario de la emperatriz Catalina I, escribió poesías amorosas en ruso copiadas de poesías alemanas.

El pastor Ernest Glück (1652-1705), que tradujo al ruso cánticos religiosos alemanes, y el maestro Johann Werner Pauss (1670-1735), sucesor suyo, trataron de introducir la regularidad métrica en el verso ruso. Pero los poetas rusos siempre han pretendido que este nuevo estilo no había tenido ninguna influencia sobre sus obras.

 

Tres grandes figuras han marcado la poesía del siglo XVIII: Lomonosov, Derjavin y Karamzin.

- Mijail Vasilievich Lomonosov (1711-1765). Científico y escritor, Lomonosov es el verdadero fundador de la literatura rusa moderna y estableció las normas del ruso literario. Su teoría distingue tres estilos: el estilo noble (con vocabulario eslavón) para el poema épico, la tragedia y la oda, el estilo medio para la sátira y los dramas, y el estilo vulgar (con vocabulario popular) para la comedia y la canción.

Sus principales obras poéticas son sus odas sacras, unos panegíricos y una Epístola sobre la utilidad del vidrio.

Por la época en que se desata en Europa la tempestad romántica, durante el primer tercio del siglo XIX, la poesía rusa conoce su "edad de oro”.

Las revistas -políticas y literarias- nacen (y mueren) a tal ritmo que hace pensar que Rusia trata a marchas forzadas de ponerse al nivel de la cultura europea: El mensajero de Europa (Karamzin), La estrella polar (Rileiev), El contemporáneo (Pushkin) y, algo más tarde, El telégrafo de Moscú (Polevoi), El telescopio (Nadejdin), etc.

El romanticismo llega a Rusia, pero con menos virulencia que a Polonia.

Pushkin escribe con el brío y el afán de un buen librepensador, a la vez que con mucho humor, una parodia blasfema, La Gabrieliada.

El poeta describe en ella tres aventuras amorosas de la Virgen María: una con el Maligno -que le dirige un maravilloso discurso sobre el significado del pecado original-, la segunda con el arcángel Gabriel y la tercera con la Paloma (el Espíritu Santo). Por supuesto el poema tuvo que circular clandestinamente y no fue publicado oficialmente hasta después de la muerte de su autor (en 1861, en Londres; y en 1919, en Moscú).

Muertos Pushkin y Lermontov, la poesía rusa queda decapitada. Por otra parte, la evolución histórica aparta a los escritores de la expresión versificada. La gran crisis de 1830-1848 los aleja de preocupaciones formales y determina entre ellos un movimiento intelectual comparable al que se desarrolló, en el siglo XVIII, en la Europa occidental. Retengamos tres caracteres fundamentales de este periodo:

Acceso a la cultura de "individuos de toda condición", los raznochintzi (funcionarios, pequeños burgueses, etc).

Introducción en Rusia de la filosofía alemana: Schelling y, principalmente, Hegel.

División de los intelectuales rusos en dos partidos: los eslavófilos (que no son necesariamente partidarios ciegos de la autocracia) y los occidentalistas, uno de cuyos primerísimos representantes es Chaadaiev (1794-1856), autor de un manifiesto que causó escándalo en su tiempo: Carta filosófica (1836).

En estas condiciones, la poesía cede el paso a la ideología: el periodo 1840-1890, es, ante todo, el de la prosa.

 

Alexandre Alexandrovich Blok (1880-1921) fue el más grande de los simbolistas rusos. A principios de siglo publicó sus primeros poemas, que interesaron casi exclusivamente a una minoría. Su poesía expresa un pesimismo desesperado que Blok supera con el misticismo y con una pasión auténtica por Rusia.

Principales obras: Poemas de la bella dama (1904), y colecciones escalonadas desde 1907 hasta 1915: Alegría inesperada, La máscara de nieve, Horas nocturnas, Versos sobre Rusia: después de la Revolución, produce Los doce (1918), donde se ve a doce soldados precedidos por un Cristo invisible molestar a los burgueses de Petersburgo, y Los escitas (1918), invectivas contra los países occidentales.

 

 

 

La Novela Rusa-desde sus orígenes

 

La novela no aparece en la literatura rusa hasta el siglo XVIII, en la época de Pedro el Grande. La prosa más antigua que conocemos es el cuento (Skazka), que prosperó por tradición oral.

En el siglo IX, Cirilo y Metodio introducen el alfabeto cirílico y, en el siglo X, aparecen las primeras obras escritas en prosa. Estas obras son, por supuesto, de carácter sacro, como Vidas de santos. A continuación aparecen las Crónicas (Lietopici), que son, en su mayor parte, relatos guerreros o simplemente profanos.

Rusia no irrumpe en el mapa de la literatura europea hasta el siglo XIX, pero lo hace con una fuerza inusitada. Las atormentadas obras de sus grandes escritores (Pushkin, Dostoievski, Tolstoi) reflejan la complejidad de una sociedad sometida al despótico y represor gobierno de los zares y marcada por la miseria de sus campesinos, sometidos como siervos a la nobleza.

Entre numerosos grandes, podemos citar:

 

Nikolai Gogol (1809-1852) es el iniciador del realismo ruso en sus primeros relatos (Diario de un loco, El retrato), en los que no falta lo romántico (Taras Bulba), lo grotesco (La nariz) y lo fantástico (El abrigo). Su obra teatral El inspector (1836), en la que denuncia la corrupta burocracia zarista, provocó un escándalo. Su novela más famosa es Almas muertas (1842), que describe la miseria del campo ruso a través de un estafador que obtiene tierras y subsidios alegando tener siervos que en realidad han muerto.

Gogol

 

Iván Goncharov (1812-1891) trazó, con el simpático protagonista de su novela Oblómov (1851), un retrato de la pereza y la pasividad, consideradas defectos prototípicos del espíritu ruso.

Iván Turgeniev (1818-1883), rico y noble, viajó por Europa y trabó amistad con varios escritores franceses. Fue dramaturgo (Un mes en el campo), escribió relatos breves (Un rey Lear de la estepa) y novelas (Nido de hidalgos, 1859; Padres e hijos, 1862) de ambientación rural y temática común: frustración vital, amores fallidos, crítica a la vida rusa en boca de un recién llegado, etc.

 

Fiodor Dostoievski es uno de los mayores escritores de la historia por la hondura de los problemas existenciales que plantea y por la complejidad psicológica de sus personajes. Sus primeras novelas (Pobres gentes, 1846; Las noches blancas, 1848) muestran la preocupación del autor por el sufrimiento humano. Su experiencia en la prisión siberiana se refleja en Apuntes de la casa de los muertos (1862). Apuntes del subsuelo (1866) anuncia ya la complejidad

psicológica y argumental de sus obras maestras.

 

 

Liev Tolstoi

La amplia obra de Liev Tolstoi forma un gigantesco cuadro descriptivo del carácter y las costumbres rusas. En su juventud escribió una autobiografía en tres partes y reflejó su experiencia bélica en los Apuntes de Sebastopol (1855-1856), cuyo crudo realismo le causó problemas con la censura.

Su primera obra maestra es la monumental Guerra y paz (1863-1869), crónica de las campañas de Napoleón en Rusia a través de los avatares de dos familias nobles. Otro gran éxito fue Ana Karenina (1877), historia de una pasión amorosa que lleva a la protagonista al adulterio y al suicidio. Junto al fino análisis psicológico destaca la crítica al puritanismo de las convenciones sociales.

Tolstoi

  

fuentes:

 http://www.hiru.com/es/literatura/literatura_06900.html

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/literaturaRusa/index.asp

http://www.arbil.org/(40)rusa.htm

 

 

 

liliana.i.varela@gmail.com