por   Carlos  Adalberto

Fernández

 

 

 

EL ARTÍCULO / LA  SECCIÓN:

PALABRA DE TANGO

 

¿Qué nació [con / en] el tango? Una música, un baile, un canto. Notas, pasos, voces. Y poetas.

No nos confundamos entre el huevo y la gallina. Lo que podemos asegurar es que con el tango nació una nueva visión artística: su ritmo, su cadencia, su métrica, su universo.

No somos estudiosos del tema. Sí somos tangueros desde las vísceras que se retuercen con los fueyes. Vamos a comenzar por el principio. Poco, pero para encaminarse. Vamos a meternos en el tumultuoso nacimiento del tango y en la evolución de su poética.

O sea: asomémonos a la historia y la filosofía del tango.

Hoy comenzamos.

 

PALABRA DE TANGO (1) - - - - - - -

   Primeros nombres de tangos

 

Fuente: "Breve Historia del Tango": Texto realizado especialmente para el Portal del Libro, por el Sr. Andrés Carretero, Investigador e historiador; Académico de la Academia Nacional del Tango.

 

Posiblemente el primer nombre que se di­vulgó ca­si sin límites, fue el llamado Que­co, o El Que­co, que se­gún estudiosos y críticos e­ra el ade­cen­tamiento del nombre da­do al pros­tíbulo. A este nombre se lo deriva de un tan­go an­daluz llamado Quico, diminutivo afectivo que se daba a los llamados Francisco, adaptado a la idiosincrasia porteña.

A ese tango, le siguieron o coincidieron Se­ño­ra Ca­se­ra, Al Salir los Na­za­re­nos, Andate a la Re­co­leta, Dame la La­ta, Bar­to­lo, Señor Co­misario, El Pal­­mar, y muchos otros cu­yo nom­bre ori­gi­nal se per­dieron o fueron a­de­cen­tados como Sa­cu­dime la Per­sia­na, Co­brate y Dame el Vuel­to, La Cara de la Lu­na, El Cho­clo, Ca­ra Sucia, Tierrita, La Cha­carera y mu­chos más.

Todas esas designaciones corresponden al pe­río­do en que el tango encontró en los in­quilinatos, pros­­­­tíbulos y ambientes del pobre­río trabajador, su re­fu­gio y su ambiente tem­po­ral. A ello se agregó el argot o lun­far­do carce­la­rio, pues muchos de los concurrentes a esos ambientes, pasaban tem­po­ra­das encarcelados.

Pero lo atrapante de la melodía musical le permitió incursionar progresivamente en otros am­bientes más e­le­vados en la escala so­cial, coincidiendo con la llegada de la pequeña y ba­ja clase media, por lo que fue­ron apa­re­cien­do o­tras compo­sicio­nes con tí­tulos alejados de esos ambientes que eran rechazados, ahora referidos a cues­tio­nes po­líticas del momento, como U­nión Cívica, personajes des­ta­ca­dos como Don Juan, Don Esteban o temas pa­trió­ti­cos como Sargento Ca­bral, Independencia, 9 de Ju­lio, nombres de studs, de caballos de carrera, de ne­go­­cios importantes como A la ciudad de Lon­dres, (tien­da muy surtida y elegante) Gath y Chaves, (igual que la anterior) Ca­ras y Ca­retas, importante pu­bli­ca­ción pe­rió­dica, La Na­ción, el diario de Mitre, Pi­ne­ral u­na bebida y nom­bre de un caballo de carreras, médicos des­­­ta­cados u hospitales don­de alguna vez debie­ron a­cu­dir o estar in­ter­nados los autores.

También apa­recieron El Porteñito, El Ma­yordomo, La Mo­ro­cha, Mozos Guapos, Mi Noche Tris­te, Fe­licia, El irresistible, El Pollito, El Caburé, U­na No­che de Garufa, El Ca­cha­fáz, El Fle­te, El Ae­ro­pla­­no, Vea...Vea, Cham­pag­ne Tangó, La Bi­blio­teca, Ma­tasano, 18 ki­lates, El Taura, En­trada Prohibida, Ho­­tel Vic­toria, etcétera.

Siguiendo los nombres de los tangos y u­bi­cán­do­los cronológicamente es posible de­li­mi­tar las dis­tin­tas etapas o tiempos so­ciales, pues los autores, por su in­ter­me­dio, fueron la ex­pre­sión de medio socio­ló­gi­co que vivieron.

Nacimiento del tango canción

El tango es como una fotografía: primero fue un tosco daguerrotipo, luego "escuchamos" imágenes en blanco y negro, el lengue, el taquito militar. Lentamente fuimos pasando al color, y con ello mucho de la mística original se perdió. Hoy no hay más faroles, las rubias no son Mireya, y los tranvías se extinguieron.

Pero si revisamos letras de cualquier época, vemos que el tango describe diferentes caracteres de las personas, haciéndolas reconocibles para todos y convirtiéndolas en "personajes": el compadrito, la mina, el novio, la madre, el inmigrante, etc.
Así les echa luz, como el spot que se enciende sobre un actor en escena. El primer poeta que descubrió esos personajes y los puso en palabras, creó al tango canción.

El lenguaje de la calle fue absorbido por los grandes poetas del tango: Discepolín, Cadícamo y otros letristas, con su sensibilidad, hallaron un costado del esquivo "ser rioplatense". No está de más aclarar que los compositores no sólo provinieron de las dos orillas del Rio de la Plata. Homero Manzi, por caso, nació en Añatuya, Santiago del Estero. 

Publicado por Solidario Alvo

 

EL TANGO EN LA LITERATURA

El tango ingresó en la literatura, a través del teatro. Se inició con “Justicia Criolla” de Ezquiel Soria. El texto fue interpretado por el actor español Enrique Gil que personificó al negro Benito.

Este suceso permitió que montones de escritores pudieran volcarse al tango, ya sea desde una pieza teatral o desde la misma poesía.

 

LOS INICIADORES

Alusiones al tango pueden detectarse desde 1907, cuando Enrique Banchs escribe: “…un tango en lo lejano se desenreda,…” (“Las Barcas), y también en Leopoldo Lugones: “Chicas que arrastran tango, con lucidez un tanto cursi, la desdichada de Flor de Fango, trovada en letra de Contursi” (“Romancero”). Pero el verdadero auge se dio después.

La primera composición poética dedicada al tango se tituló “El tango” y fue de Enciso y se publicó en la afamada revista “Caras y Caretas” en el año 1908:

 

 

Insinuante bullicio de melodías

En el compás lascivo, rítmico y hondo,

Con que llorar parecen tus alegrías

Recónditas nostalgias del bajo fondo”

 

En 1911 Ricardo Guiraldes cantó al tango un poema escrito en París.

 

Tango severo y triste.

Tango de amenaza.

Tango en que cada nota cae pesada y como a despecho,

Bajo la mano más bien destinada

Para abrazar un cabo de cuchillo.”

 

Otro escritor importante de la época que dedicó varias líneas al tango fue Nicolás Olivari. En “La musa de la mala pata” del año 1926 escribió:

 

Indiferente baila trenzada con un cualquiera la tal mujer,

El tango dice con letra airada que el taita Araña no ha de volver,

Tiende su carne bestia encelada,

Lame sus senos la llamarada

De los instintos que hace nacer.”

 

Dos años después que Olivari, Raúl González Tuñón editó “Miércoles de ceniza”:

 

Tango lleno de humo fumo

Tu cigarrillo voluptuoso,

Estiramiento doloroso,

Aliento en el que me perfumo.”

 

No hay que olvidar la calidad poética alcanzada por Jorge Luis Borges de su libro “El otro, el mismo” (1964)

 

Esa ráfaga, el tango,

Esa diablura los atareados años desafía;

Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura menos

Que la liviana melodía…”

 

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