De profundos registros es la voz poética de Marial, muestra de ello son los más de quince poemarios editados e inéditos. Escritora de gran versatilidad que abarca distintos géneros, como la novela y el ensayo, incluidas también diversas publicaciones de literatura infantil.

Pocas personas conozco con la espiritualidad de Marial Lázzaro, comprometida, principalmente, con la esencia humana sin razas ni géneros, con el amor en su esencia universal. De ahí quizá ese maridaje de su voz poética con el espíritu, con la naturaleza, con los elementos…Leer a Marial es salvar la fe, apreciar o rescatar la esencia femenina complacida de ser, sumergirse en la ternura de la madre y sus dolores, reencontrarse en el camino en el que el amor es más que la pasión y, la pasión, más, mucho más que la unión de la carne.

Si tuviera que resumir la esencia de las letras de Marial, diría que sus características principales son: la luz y el amor.

 

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De su poemario CROMÁTICA EN VUELO:

NOCHES DE MAGIA

 

Hay noches donde la magia 

es una hilera de alhelíes perfumándonos.

Noches de aves del paraíso.

 

Sembramos gloxíneas  y prímulas,

y hacemos fragancias de la nada.

 

Hay días en que las espinas son un techo a las zarzamoras:

si metemos las manos con cuidado

habrá delicias en las bocas.

 

Días que no son espinosos y, sin embargo,

escuece imaginar siquiera

a las godítias enramadas con las ipóneas.

 

Entonces la magia se muda de jardín,

se acomoda en otro cantero

donde no sea esfuerzo hacer surcos

para los esquejes de cinarias y ficus.

 

Son tan escasas las estaciones de magia...

tan insuficientes las aves del paraíso...

tan engorroso prender tallos de crisantemos...

 

Es una pena

no hacer cantera en la carne:

canal concéntrico para fuentes inmutables de agua.

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CUANDO TU PONGAS LA SANGRE

 

Cuando tú pongas la sangre,

yo pondré el caldero.

 

Cuando tú pongas las balas y el discurso agorero,

yo pondré azúcar a quemar en la candela.

 

Cuando pintes la guerra con lujo en los detalles,

yo acomodaré las guayabas en el azúcar morena.

 

Y, cuando llegues a casa tirando las puertas

porque los banqueros roban

las cintas más rosadas de los pueblos,

yo tendré la mesa puesta con velas azules.

 

Tal vez sin comida,

aunque sí con flores frescas.

 

Un dulce de leche, las guayabas en casco,

y una sonatina por vino en las copas.

 

Y si hay que llorar, lloramos…

 

Y si hay que reír, reímos…

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YO MAGDALENA

 

Lloro sus pies,

abrazándolos con mis cabellos

y mi boca.

 

Asciendo cada peroné y tibia,

cada fémur.

 

Sollozo las ingles, el vientre, el estómago, el pecho,

el mentón, la frente.

 

Extiendo mis brazos al largo de los suyos

intentando el infinito.

 

Mis manos se hacen sus manos,

mis dedos sus falanges.

 

Mis labios rozan sus labios,

se abren a su pan y su vino,

muriendo en él

nueva.

 

Fundidos

carne con carne