DIVAGUE I-

 ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

 

 

 

 

        Estando entre la espada y la pared decidió tirar la pared abajo para tener más posibilidad de movimiento. Revisó en la Guía buscando una Empresa que se dedicara a tirar paredes y contrató una que estaba cerca de su domicilio. Llegaron los albañiles y se pusieron a trabajar y, mientras, lo hacían, a él se le ocurrió tirar dos paredes más y hacer una enorme sala que podría luego alquilar para ensayos teatrales y hasta para grupos de música, ¿por qué no? Tenía algún dinero reservado por las dudas y el precio no le resultó desorbitante así que dio vía libre a los trabajadores para que pusieran mano en la tarea. Concluída la misma, a él se le ocurrió unir otras dos habitaciones para alquilar el amplio ambiente que quedara o usarla para algún otro menester. Estaba mostrándole al vecino los arreglos que había hecho sintiéndose feliz, orgulloso de las decisiones tomadas cuando escuchó que lo llamaban. Salió corriendo en dirección del grito que le había parecido un pedido de socorro y no va que, habiéndose olvidado por completo de la espada, con el envión que traía, se la clavó justito en la zona del corazón.

 

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DIVAGUE II-

RELACIÓN

 

Había en la puerta un cartel que decía: “Entrar con los ojos

cerrados”.  Obedecí, tropecé y me rompí dos dientes. A pesar de eso, me hice amigo del dueño de la finca. Lo invité a mi casa y puse un letrero en la puerta que decía: “entrar con los ojos cerrados”. Él no alcanzó a leerlo porque entró antes un ladrón con los ojos abiertos y me desvalijó. Los durazneros de la finca de mi amigo se llenaron de duraznos y él me regaló una gran caja donde decía : “duraznos recién cosechados”. La abrí y eran sólo carozos de los duraznos que se habían comido. Comí entonces una enorme cantidad de sandía y le mandé, en una gran caja, las semillas que fui escupiendo. Yo me descompuse por la excesiva ingesta. Él plantó la semillas y obtuvo una excelente cosecha de sandía. Ayer mi amigo viajó a una isla del Caribe. Yo estaba invitado pero no fui. Imagino que me tenía preparada alguna broma pero esta vez se quedó con las ganas. Estoy calentito en mi hogar, con su esposa. Dejo de escribir porque ella me dijo que me iba a atar a la cama para hacerme gozar. Hasta prontito.